LOS ESCLAVOS
NEGROS EN SAN JUAN - Primera parte

 

Ya no caminan nuestras calles. Pero hasta bien entrado el siglo XIX constituían una presencia corriente en nuestra ciudad, desempeñando distintas actividades. Centenares de negros fueron traídos como esclavos durante toda la época colonial. Trabajaron en casas de familias, fincas y conventos. Desempeñaron en algunos casos las labores mas pesadas. Acá tuvieron hijos, fueron convocados como soldados y de a poco tuvieron cada vez una menor presencia. Les ofrecemos aquí la primera parte de la historia de la esclavitud negra en nuestra provincia.

 

Escribe:
Juan Carlos
Bataller

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Un alto porcentaje de la
población sanjuanina era negra

El primer censo se hizo en 1812. Es decir, un año antes de las declaraciones de la Asamblea del Año XIII. Digamos que hasta 1813 sólo Dinamarca, Gran Bretaña, Estados Unidos, Suiza y Argentina, habían dispuesto la abolición de la trata de negros.
Pero en 1812 aun existían los esclavos y aquel censo reveló que entre negros y mulatos, en Cuyo residían 8.606 negros. De ellos, 2.577 vivían en San Juan.
Y acá surgiría la primera pregunta; ¿eran muchos o pocos?
Veamos: En total vivían en San Juan 12.862 personas. Casi la mitad de ellos, 5.746, eran indios. Y 4.440 eran americanos, es decir “blancos americanos”, criollos o aun mestizos, a los que se diferenciaba de españoles nativos –que eran sólo 65- y extranjeros, que sumaban 31.
Pero si estas cifras ya de por si indicaban una presencia importante de negros, veamos lo que pasaba en la ciudad. Ocurre que de aquellos 12.862 habitantes, sólo 3.591 vivían en la ciudad. Y en la ciudad casi no habitaban indios –eran  sólo 500- por lo que la mitad de la población de nuestra ciudad (1.409 individuos) eran negros.
¿Se imagina a los sanjuaninos de aquellos años, como Francisco Narciso de Laprida, Fray Justo Santa María de Oro o un jovenzuelo llamado Salvador María del Carril, caminando por la calle de Las Carretas (actual calle Mendoza), la calle del Cabildo (General Acha) o por la Plaza Mayor en una ciudad donde de cada dos personas una era negra?

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Pero el censo de 1812 no fue el primero. Ya en 1776 Carlos III había ordenado un censo general que en Cuyo recién se concretaría al año siguiente. En 1777 San Juan tenía 7.690 habitantes de los cuales 2.115 eran negros, 3.313 mestizos, 1.635 blancos y 1.527 “naturales” o indios.
Ahora bien… ¿Cómo llegaron esos negros?
Digamos que el ingreso de africanos al puerto de Buenos Aires comenzó poco después de 1580, a causa de las necesidades de mano de obra y la casi inexistencia de indios.
Los negros eran simplemente una mercancía, que venían en barcos procedentes de la costa occidental africana, especialmente de Senegal, Gambia, Sierra Leona, Ghana, Guinea y Angola.
Literalmente “cazados”, eran traídos en las bodegas de los barcos, hacinados, hambrientos y víctimas de enfermedades. Una buena parte de los viajeros morían durante la travesía que solía durar dos meses.
Los que enfermaban gravemente eran directamente arrojados al mar. Los más fuertes eran los que sobrevivían pero llegaban en estado lamentable, con el cuerpo lacerado por heridas, víctimas de sífilis y pestes.
Una vez en el puerto de Buenos Aires eran marcados con un hierro caliente en la espalda (a veces también en la frente) y se los limpiaba en el río para que lucieran un aspecto aceptable, antes de sacarlos a remate.

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En el período que abarca desde el 1700 hasta principios del 1800, entraron legal e ilegalmente esclavos africanos al puerto de Buenos Aires traídos por la Compañía de Guinea -después se sumaría la inglesa South Sea Company.

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Según se explica en el libro “Desde San Juan hacia la historia de la región siglo XVI –XIX “ del Instituto de Historia Héctor Domingo Arias, “en Cuyo los negros fueron introducidos por dos vías principales: desde Panamá, pasando por Cartagena de Indias, hasta llegar a Chile y desde allí a Cuyo fue una de ellas. La otra se activó después de la segunda fundación de Buenos Aires (1.580). Desde allí entraban de contrabando, pasaban a Tucumán y Cuyo, a su vez paso obligado del tráfico de negros hacia el Potosí y Chile, quedando varios de ellos en las provincias cuyanas”.

Cómo y para qué se traían
¿Cómo se traían? “La incipiente actividad comercial de vinos y aguardientes de las ciudades cuyanas con Buenos Aires y Córdoba favoreció la entrada de negros ya que  una de las formas comunes para su compra fue el sistema de encargos a los agentes fletadores que traficaban con los productos cuyanos”.
El hecho de que en San Juan la esclavitud fuera un fenómeno más urbano que rural está indicando que los negros no venían a trabajar la tierra o las minas sino a servir en las casas de familia o en los conventos. .
Los esclavos no se compraban sólo para servir en tareas del hogar, sino que muchas veces producían objetos (velas, jabones, escobas) que luego se comercializaban. Según testimonios orales, era común ver a mujeres de raza negra vendiendo pan, tortas fritas o dulces por orden de sus patrones.

 

esclavos negros en san juan
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

negros, mestizos y mulatos

Las uniones
►Mestizos: inicialmente hijos de blancos con indígenas, pero más tarde definió cualquier unión multiracial. Llegaron a constituir el grupo más numeroso y la principal fuente de mano de obra.
►Mulatos: productos de la unión de negros y blancos.
►Zambos: hijo de negros e indígenas.

 
 
 
 

Esclavitud y trata del
negro en las Américas

►1444. Una expedición portuguesa al mando de Lanzarote de Freitas llega a Portugal con un cargamento de 235 esclavos. Se inicia así la etapa “moderna” de la comercialización (trata) de esclavos negros en la Península Ibérica y pronto en América.

►1473. Pronto hubo necesidad de regularizar el nuevo “comercio” y se inicia la centralización que luego caracterizaría la trata de  negros. “En 1473 se presenta un proyecto de ley por el cual todos los esclavos comprados en África debían llevarse primero a Portugal”.

►1479. Tratado de Alcaçovas mediante el cual España autoriza la venta de esclavos en España. El centro de la trata es Sevilla.

►1494. El Tratado de Tordesillas, que traza la línea divisoria entre España y Portugal para las exploraciones de nuevas tierras, impone igualmente límites que impedirán durante los primeros siglos de la Colonia el comercio directo de esclavos desde las costas de África.

►1502. Se introducen los primeros esclavos en las islas del Caribe.

►1518. Durante los años 1518-1519 tiene lugar una fuerte epidemia de viruelas en el Caribe que diezma drásticamente la población aborigen, y acelera el aumento de la población negra.

►1663. Maryland pasa leyes que estipulan que “todos los negros importados deberán ser considerados como esclavos”. En 1664 se estipula que los esclavos deben servir de por vida. Se prohibe también el matrimonio entre mujer blanca y hombre negro.

►1713. Acuerdo entre España e Inglaterra sobre “Encargarse la Compañía de Inglaterra de la introducción de esclavos Negros en la América Española, por tiempo de treinta años.”

►1780-90. Década de máxima actividad en el comercio trans-Atlántico de esclavos.

►1813. se declara la libertad de vientres en la Argentina

►1853. El Artículo 15 (primera parte) de la Constitución Argentina de 1853 declara la abolición de la esclavitud en el territorio argentino.

 
 

La muerte en
los navíos negros

“Durante más de setenta días, tuve que levantarme a las cuatro de la mañana y bajar hasta donde se encontraban los esclavos, para ver los que habían muerto y auxiliar a los moribundos. Me vestía a las siete y suministraba remedios a más de cien lisiados o enfermos.

A las diez, asistíamos a los blancos de la tripulación y atendíamos nuevamente a blancos y negros a las cuatro de la tarde. A las seis, conducíamos los esclavos a sus lugares de descanso, previa revisación de toda su ropa, precaución, ésta, dictada por el temor de que tuviesen armas escondidas, cuchillos, clavos, etc.

A las ocho de la noche, administrábamos los remedios indicados para esa hora y luego, a las doce, suministrábamos a los enfermos una pequeña dosis de agua medicinal. Sus indisposiciones requerían una vigilancia especial, para evitar que bebieran mucha agua. La preparación y composición de los remedios llenaban gran parte de las horas restantes.

Podría decirse con toda verdad, que el señor Juan Abato, primer cirujano, y  yo, éramos esclavos de los esclavos. Ningún galeote trabajó más, remando, que nosotros, con el evidente disgusto de comprender que todo nuestro trabajo era vano. La hidropesía fue enfermedad fatal. De cuatrocientos cincuenta y cinco esclavos entre hombres y mujeres, sepultamos más de la mitad. La hidropesía se originó en individuos no acostumbrados al encierro, debido a la falta de ejercicios y a la reducida alimentación de porotos, arroz, etc. La enfermedad determinada por estas causas, hubiera hecho difícil su curación en tierra, a bordo resulta irremediable, acrecentando su gravedad, la aparición del escorbuto.”

(Anónimo), “Viaje al Río de la Plata” (1752-1756) en Anuario de Historia Argentina, año 1940. Buenos Aires, 1941.

     
 
esclavos en san juan

UN INCREIBLE RELATO
DE SARMIENTO

Ricos eran los de antes

En Recuerdos de Provincia, Domingo Faustino Sarmiento dedica un capítulo a describir cómo vivía una rica dama sanjuanina. El texto adquiere importancia porque es uno de los pocos en los que se hace mención al papel de los esclavos. Pero más aun porque describe la forma como una familia rica “asolaba” su dinero una o dos veces por año para evitar que el moho destruyera los billetes. Esta es la historia.

….
“Hay pormenores tan curiosos de la vida colonial que no puedo prescindir de referirlos. Servían a la familia bandadas de negros esclavos de ambos sexos. En la dorada alcoba de doña Antonia Irarrazabal, dormían dos esclavas jóvenes para velarla el sueño.
A la hora de comer, una orquesta de violines y arpas, compuesta de seis esclavos, tocaba sonatas para alegrar el festín de sus amos.
Y en la noche dos esclavas después de haber entibiado la cama con calentadores de plata, y perfumado las habitaciones procedían a desnudar al alma de los ricos faldellines de brocato, damasco o melania que usaba dentro de casa, calzando su cuco pie media de seda acuchillada de colores, que por canastadas enviaba a repasar a casa de sus parientes menos afortunadas.

Que en los grandes días las telas preciosas recamadas de oro que hoy se conservan en casullas en Santa Lucía daban realce a su persona, que entre nubes de encaje de holanda, abrillantaban aun más sarcillos enormes de topacios, gargantillas de coral, y el rosario de venturinas, piedras preciosas de color café entremezcladas de oro y que divididas de diez en diez por limones de oro torneados en espiral, y grandes como huevos de gallina, iba a rematar cerca de las rodillas en una grande cruz de palo tocado en los Santos Lugares de Jerusalén y engastada en oro e incrustrada de diamantes.

Aun quedan en las antiguas testamentarias, ricos vestidos y adornos de aquella época que asombran a los pobres habitantes de hoy, y dejan sospechar a los entendidos, que ha habido una degeneración.
Montaba a caballo con frecuencia, precedida y seguida de esclavos para dar una vista por sus viñas, cuyos viejos troncos vense aun en las capellanías de Santa Lucía.

Una rara faena
Una o dos veces al año tenía lugar en la casa una rara faena
Cerrábanse las gruesas puertas de la calle, claveteadas de enormes clavos de bronce, y poníanse en incomunicación ambos patios, para apartar a la familia menuda.
Entonces,cuéntame mi madre que la negra Rosa, ladina y curiosa como un mico, la decía en novedosos cuchicheos:
-¡Hoy hay asoleo!
Aplicando con tiento en seguida una escalera de mano a una ventanilla que daba hacia el patio, la astuta esclava alzaba a mi madre, aun chicuela, cuidando que no asomase mucho la cabeza, para atisbar lo que en el gran patio pasaba. Cuan grande es, me cuenta mi madre, que es la veracidad encarnada, estaba cubierto de cueros que tendían al sol en gruesa capa pesos fuertes ennegrecidos, para despejarlos del moho. Y dos negros viejos que eran depositarios del tesoro, andaban de cuero en cuero removiendo con tiento el sonoro grano.¡Costumbres patriarcales de aquellos tiempos, en que la esclavitud no envilecía las buenas cualidades del fiel negro!

Yo he conocido a tío Agustín, y a otro negro Antonio, maestro albañil, pertenecientes a la testamentaría de don Pedro del Carril, el último rico hombre de San Juan, que guardaban hasta 1840 dos tejos de oro Y algunas pocas talegas.

Fue la manía de los colonos atesorar peso sobre peso, y envanecerse de ello. Aun se habla en San Juan de entierros de plata de los antiguos, tradición popular que recuerda la pasada riqueza, y no hace tres años que se ha excavado la bodega y patios de la viña de Rufino, en busca de los miles que ha debido dejar y no se encontraron a su muerte. ¿Qué se han hecho, ¡oh, colonos!, aquellas riquezas de vuestros abuelos?

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Ver segunda parte

Negros, mestizos y mulatos
En San Juan la presencia de negros, esclavos y libres puede ser comprobada a través de los Registros Parroquiales, realizados en la antigua Iglesia de Santa Ana, a mediados del siglo XVII.
En las Actas de Bautismos, Matrimonios y Defunciones aparece un número interesante de esta población junto a otras variantes como: mulatos, zambos, pardos y morenos.
La incipiente actividad comercial de vinos y aguardientes, de las ciudades cuyanas, con Buenos Aires y Córdoba favoreció la entrada de negros, ya que una de las formas comunes para su compra fue el sistema “de encargos a los agentes fletadores que traficaban con los productos cuyanos”.
En el siglo XVIII la inmigración negra fue muy numerosa en ciudad de San Juan de la Frontera, una muestra de ello es que; a partir del año 1728 aparecen reiteradamente en los registros, bautizados adultos negros.
El incremento del contrabando fue notable durante todo el siglo XVIII, particularmente en el período en que la Colonia del Sacramento estuvo en manos de portugueses. El aumento en estas provincias del número de negros y el mestizaje resultante de su fusión con el blanco y el indio se evidencian al observar las estadísticas. En la mayoría de los casos procedían de Angola y Guinea y en menor proporción del Congo.
Los que poseían negros fueron generalmente, familias de cierta posición económica o instituciones como: la Iglesia, el Cabildo o los Conventos y los trabajos que realizaron estuvieron relacionados con tareas domésticas y manuales.

Mestizos
El mestizaje en sentido amplio se produjo desde la llegada del español y del negro y se hizo cada vez más profuso con el paso del tiempo. En este proceso el grupo étnico indio, cumplió un papel fundamental ya que fue el componente esencial que aglutinó a los otros dos.
En Cuyo, el mestizaje fue un fenómeno bastante común y se dio desde los comienzos, primero con los pocos españoles del grupo fundador y más tarde lo harían sus hijos, nietos y demás descendientes ya que fueron contadas las mujeres blancas que llegaron con ellos.
Los mestizos, en sentido estricto, fueron el resultado de la fusión entre indio y blanco. Casi siempre se los consideró hijos ilegítimos, dado que la mayoría de estas uniones se dieron en forma ocasional y se conocían como “barraganía”.
Los matrimonios entre blanco e india fueron poco frecuentes aunque las leyes españolas permitieron el matrimonio mixto.

La situación del mestizo dentro de la sociedad fue muy diferente de la del indio y el negro, puesto que se lo consideraba en una situación de inferioridad social respecto del blanco, pero no se lo explotaba económicamente.
Estos realizaban tareas en el campo y desempeñaban algunos oficios y cuando lograban ingresar en el mundo de los blancos cumplían funciones semejantes.
Si bien el indígena desapareció como grupo étnico puro, no se extinguió totalmente, se mestizó y se adaptó cada vez más a las costumbres españolas. Tomaron nombres y apellidos españoles y también comenzaron a vestirse y adoptar las costumbres de los blancos.
En San Juan la población mestiza creció rápidamente y su número fue tan importante como el de la población blanca y a veces la superó. El fenómeno del mestizaje se acentuó a medida que transcurrió el tiempo y se manifestó como un hecho con características particulares para la sociedad sanjuanina.
El número de bautizados mestizos fue considerable, dentro del total de bautizados en la ciudad de San Juan de la Frontera. Bautizado mestizo se consideró: al hijo de español e indio y también se incluyó la fusión de mestizo con español, mestizo con indio y mestizos entre sí. Las Actas de Bautismos de la Iglesia de Santa Ana lo reflejan en los siguientes cuadros.

 
Bautizados Mulatos en San Juan (1665-1764)
Decenios
Total de bautizados
Bautizados mulatos (*)
%
1665-1674
365
28
7,62
1675-1684
443
43
9.70
1685-1694
377
30
7.65
1695-1704
279
41
14.69
1705-1714
765
128
16.73
1715-1724
1071
188
17.55
1725-1734
1165
338
29.01
1735-1744
1596
296
18.54
1745-1754
1500
131
8.73
1755-1764
2123
384
18.08
(*) En este grupo se incluyen tambien; negros zambos, morenos y pardos. (Extraído del libro “Desde San Juan hacia la historia de la región siglo XVI – XIX” – Instituto de Historia Regional y Argentina Héctor Domingo Arias – Facultad de Filosofía Humanidades y Artes)
 
Bautizados Mulatos en San Juan (1665-1764)
Decenios
Total de bautizados
Bautizados mulatos (*)
%
1665-1674
367
62
16.89
1675-1684
443
83
18.73
1685-1694
377
65
17.24
1695-1704
279
43
15.41
1705-1714
765
205
26.79
1715-1724
1071
333
31.09
1725-1734
1165
452
38.79
1735-1744
1596
740
46.36
1745-1754
1500
388
25.86
1755-1764
2123
1426*
67.16
(*) Español y mestizo es una sola variable, por ser difícil su identificación. (Extraído del libro “Desde San Juan hacia la historia de la región siglo XVI – XIX” – Instituto de Historia Regional y Argentina Héctor Domingo Arias – Facultad de Filosofía Humanidades y Artes)
 

Vida de negros
Los negros eran muy apreciados como esclavos por su carácter dócil. Además de tareas domésticas, no era rara la relación íntima de negras con sus amos, de ahí nacían los mulatos.

Así nos encontramos con esclavos negros y mulatos  que andaban por las calles, plazas y mercados, incorporando un colorido exótico a la población. Al deambular por la ciudad lo hacían acompañando a sus dueños o atentos a las tareas que se les encomendaba.

El trabajo del esclavo no solía ser excesivamente duro. El poseer esclavos era buscado más como signo de prestigio y de distinción, que por el hecho de contar con una mano de obra barata. Por eso, la mayoría eran dedicados al servicio doméstico y a tareas propias de los criados, especialmente las mujeres.

Algunos eran empleados de talleres. Otros fueron porteros, amas de cría, fundidores, curtidores, esparteros, olleros,

No obstante, también podían encontrarse en la ciudad esclavos a los que se encomendaban las tareas más pesadas, e incluso degradantes. Los había que eran dedicados al transporte de cargas pesadas o de simples recaderos.

Algunas esclavas se dedicaban a la prostitución, aunque si ésto lo hacían sin el consentimiento de su dueño podían ser repudiadas y entregadas a la justicia.
No fue el esclavo un “lujo” reservado a la nobleza o a los mercaderes. Cualquier artesano era dueño de uno o más esclavos que le ayudaban en sus negocios (zapaterías, baños,...) o le atendían en su casa, o le acompañaban o le servían como mercancía a empeñar.

El precio de un esclavo dependía del sexo, edad, estado físico y coyuntura ya que cuando se desataban las hambres y las pestes éstas repercutían en los precios. En las ventas podía hacerse constar que la pieza no estaba endemoniada, ni tenía ojos claros, ni era borracha, ladrona o huidora, o que era “de buena guerra” (autorizada su esclavitud).

En cuanto a la fundamentación de la esclavitud, en el mundo pagano, había sido defendida ni más ni menos que por Aristóteles y venía siendo prácticada en todos los países mediterráneos, sobre todo respecto a los prisioneros en las guerras a los que se perdonaba la vida.

La Iglesia no contestó la existencia de la esclavitud, que era perfectamente aceptada por los teólogos del siglo XVI y, en general, por la sociedad del momento. Tenía la justificación de su existencia en la propia Biblia, tanto en el Antiguo Testamento (libro del Levítico) en que se regulan los derechos de los siervos, como en el Nuevo Testamento; San Pablo pedirá a los “Esclavos, obedeced en todo a vuestros amos en este mundo...

 

Un ejemplo de esclavitud
en una familia importante

La “Viña del Molino” tenía esclavos en número de catorce: ocho hombres y seis mujeres. Al parecer, y por las cualidades con que se los califican, estaban en la viña desde largo tiempo. Existen entre ellos, incluso, relaciones afectivas consolidadas; pero también con los esclavos de otros miembros de la familia. Las mujeres se dedicarían a las labores domésticas, el cuidado de la huerta y a ciertos trabajos de la viña, como en la época de recoger los brazos, o “atadas”. Los hombres, aquellos que estaban en condiciones físicas, se distribuirían entre la viña, el molino, la bodega y el almacén. La inversión en esclavos fue muy superior a la compra de algunas tierras, y mayor que los envases depositados en el almacén. Los propios esclavos eran un capital. Éste, en poco tiempo, aumentaría con la llegada de nuevos miembros, dado el número de individuos solteros: seis de los catorce.

Al parecer, la familia había dispuesto de otros esclavos que más tarde habría vendido o cambiado, porque en 1782 Don Salvador Vásquez del Carril compra a Doña Bartola Irrazábal dos esclavos negros criollos por 370 pesos:
uno, de nombre Guillermo, de nueve años; y el otro, llamado José, de cinco años de edad.

La propiedad de esclavos no estaba exenta de significado social. A mayor número, mayor prestigio. El servicio de una casa familiar representa, sin duda, el poder económico de la misma. Y al parecer, no sólo la “Viña del Molino” poseía un buen número de esclavos, sino que también otros miembros del clan eran titulares.
La posesión de esclavos por parte de la familia no se limita sólo a Don Salvador Vásquez del Carril. Su hermano y su suegro primero, y más tarde su mujer, tuvieron un importante número de esclavos. Y todos ellos pasaron después a servir a los hijos de Don Salvador.

En las cuentas realizadas aparecen reflejados gastos producidos por los criados y esclavos. Tal es el caso de pagos por curaciones, ropas y telas y para la fiesta que los esclavos organizaban para celebrar la onomástica de San Baltasar. Dichos gastos oscilan entre 5 y 100 pesos.
Los esclavos fueron tan importantes dentro del grupo familiar como símbolo de prestigio y de poder adquisitivo porque se compraban y vendían en plata sellada, siendo su precio muy similar en todas las regiones durante el siglo XVIII. La familia continúa adquiriendo esclavos a lo largo del siglo. En 1796, tras la muerte de Don Salvador se requiere una samba esclava por 300 pesos, propiedad del reverendo Fray Tadeo Balmaceda, a través de su apoderado don Santiago Jofré.

(Del libro Negocios en familia, sobre la familia Vázquez Del Carril, antecesores de Salvador María del Carril, escrito por la doctora Ana María Rivera Medina.)

 
Esclavos
Nombre
Edad
Estado civil
Tasación
Juanillo
40
Casado con una negra propiedad de don Pedro
250 Ps.
Juan
50
Soltero
150 Ps.
Juan grande
30
Soltero, algo vicioso
260 Ps.
Juan chico
25
De vista escasa
250 Ps.
Lucas
22
De nación criollo
300 Ps.
Alfonso
35
Cojo y de oficial zapatero, casado con una esclava de don Justo
200 Ps.
Vicente
20
Casado
300 Ps.
Rosa
-
Casada
300 Ps.
Miguel
46
Enfermo
200 Ps.
Isabel
10
Soltera
180 Ps.
Juana bozal
-
Soltera. Deducimos que por su valoración debe tener entre 20 y 25 años
300 Ps.
Josefa
22
Soltera
300 Ps.
Manuela
13
Soltera
250 Ps.
Gregoria
42
Viuda
200 Ps.
Valoración: 3.440 Ps.

Fuente: Elaboración propia a base de MG: Libro Nº 1

 

Fuentes:
Desde San Juan hacia la Historia de la región Siglo XVI-XIX – Instituto de Historia Regional y Argentina Héctor Domingo Arias
Negocios en familia – Ana María Rivera Medina
Con la Cruz y con el dinero – Los jesuitas del San Juan colonial – Celia López
Recuerdos de provincia – Domingo Faustino Sarmiento
Antehistoria - www.artehistoria.jcyl.es/historia/contextos
Hoy la Universidad – negros y esclavos, una historia de negación www.hoylauniversidad.unc.edu.ar
Historia de bandas militares – revista de suboficiales